La Primera Pipa
Como preparar una pipa nueva
El encendedor y los fosforos
¿Por que arde una pipa?

Noguer y Caralt Editores S.A.





1.La primera pipa

La elección de la pipa es un momento importante en la vida del aspirante a fumador, que no tiene porqué ser necesariamente siempre un joven. En general, de estudiantes casi todos hemos probado a fumar en pipa, pero después de un par de experiencias idilicas nos hemos olvidado de ella, abandonandola en el fondo de un cajón, donde quizás yace todavía, totalmente olvidada.

Serreria de cepas. Los motivos de estos «fracasos» pueden ser varios, pero el más importante suele ser adquirir una pipa equivocada. En efecto, el que comíenza a fumar en pipa y todavía no conoce los placeres que en ella puede encontrar no quiere gastar mucho, para no tener después que arrepentirse del dinero dispilfarrado. Y éste es precisamente es el error fundamental: al adquirir una pipa ordinaria se corre el riesgo de que pique o de que sea tan mala que haga añorar los cigárrillos recién abandonados.

De aquí, la incomprension, el fastidio y la incapacidad para gozar de un placer al que un fumador apasionado no renunciaría ni siquiera a cambio de fabulosas riquezas. Quien se aproxima a la pipa como aun simple sucedaneo de los cigarrillo recién prohibidos por el médico, y por tanto, con el desasosiego propio de quien se ve obligado a una renuncia, no sólo comenzara «mal», sino que su inicial desconfianza muy pronto se convertirá en odio. Una vez hecha esta importante precision debe tenerse en cuenta que una sola pipa, incluso para el principiante, es siempre insuficiente.

He aquí algunas sugerencias para una adquisición:

  • La primera pipa deberá ser de precio medio.
  • En la medida de ló posible, no demasiado pequeña.
  • Recta, mejor si es de vástago medianamente largo.
  • Ligera.
  • Con el interior de la cazoleta ya preparado para un rápido rodaje.

Mientras no incremente el número de sus pipas, el nuevo fumador deberá sacrificarse y limpiar sú, pipa diariamente después de cada fumaráda para eliminar la humedad producida. De todas formas, debe tenerse en cuenta que tres pipas de buena calidad son preferibles a una sola muy cara. Quien anteriormente haya sido fumador de cigarros y tema encontrarse a disgusto con esta nueva clase de humo, no tiene necesidad de llevar a cabo una renuncia brusca y total basta con que inicialmente reserve la pipa para las horas del atardecer (que son las más propicias para disfrutar de ella) y para los momentos de la siesta, después de las comidas y continúe fumando un par de cigarros por las mañanas y antes de la cena. Poco a poco, el mismo se dará cuenta de la diferencia y abandonará, quizá con pesar, el antiguo vicio, para entregarse total y exclusivamente a la nueva amiga y fiel compañera.

2.Cómo prepara una pipa nueva

2.1.El rodaje

Una regla fundamental es no seguir los consejos de los amigos, que aunque dados con la mayor buena fe unas veces resultan inútiles, otras absurdos y frecuentemente perjudiciales. Un consejo bastante frecuente es el de tratar la pipa nueva con alcoholes: no existe nada más erróneo, ya que de hacerlo así se corre el riesgo de comprometer el futuro funcionamiento de la pipa. Una buena pipa no tiene necesidad de ningún tratamiento especial: lo único que necesita es un período de «rodaje» durante el que es necesario seguir una serie de normas importantes y armarse de paciencia, ya que la pipa es una lenta y paciente conquita que después se iran s/rihia en amor apasionado.

El tabaco debe introducirse pellizco a pellizco hasta llenar la cazoleta. Los estratos más bajos deben comprimirse menos. La primera capa de tabaco que prende tiende a inflarse, acelerando el tiro y calentando el humo en exceso. Es necesario entonces reducir inmediatamente el tiro, aplanando y bajando la superficie prendida por medio del atacador. Instrumento esencial especialmente para el aire la combustión disminuye y el humo llega más lentamente, resultando también mas fresco y agradable.

Cepas Esta operación debe repetirse tantas veces como sea necesario porque no sé le permite regular el tiro de forma adecuada, sino también porque permite mantener en su justo grado la temperatura del tabaco, sin alterar el aroma de la mezcla, así como la formación de un estrato protector de carbón del que dependerá en adelante el pleno rendimiento de la pipa. Una vez consumido el tabaco, la pipa debe vaciarse de las cenizas y los posos que se hayan depositado en el interior de la cazoleta, de forma que quede limpia y sin olores.

Después de haber fumado con éxito por lo menos seis veces rellenando siempre la pipa hasta el borde, fumarla todavía seis veces mas, atados siempre a una correcta dosificación de la compresión del tabaco. Es necesario que el humo salga de la boquilla lo menos caliente posible. Cuando se consiga fumar la pipa sin dejar mas residuo que las cenizas puede decirse que se ha descubierto el placer de fumar. Se puede proceder entonces ya al relleno completo de la cazoleta, comprimiendo ligeramerne el tabaco y poniendo atención en que no quede obstruido el vastago para que el tiro se realíce con facilidad.

2.2.Como cargar y encender la pipa

Para cargar la pipa de la forma mas correcta es necesario introducir el tabaco poco a poco, después de haber comprobado que no está ni muy seco ni muy húmedo y, en el caso de tratarse de una mezcla, que las diferentes calidades están perfectamente mezcladas entre sí. En el interior de la cazoleta, el tabaco debe estar menos comprimido en los estratos más bajas que en los superiores. El encendido debe hacerse uniformemente en toda la superficie de la cazoleta, estando atentos a comprimir con el atacador el tabaco que se levante por efecto del calor.

El principiante debe tener en cuenta que durante la primera semana no deberá fumar la pipa nueva más de 2-3 veces al día: el fumador veterano, sin embargo, podrá alternarla con las demás pipas de su colección. Un principio esencial a seguir es el de fumar lenta y profundamente, volviendo a encender las veces que sea necesario.Cuando después de fumar una pipa durante cierto tiempo se nota un aumento de la humedad y que ya no es posible "fumar seco", se la dejará descansar durante un largo periodo de tiempo. Cuando se la vuelva a emplear, se hara con tabacos muy secos «picadura fuerte» o «toscano» muy desmenuzado. Siguiendo estos consejos, la pipa perderá completamente su exceso de humedad.

2.3.Como mantener encendida la pipa

Una regla fundamental es fumar muy despacio, ya que las aspiraciones fuertes y el nerviosismo estropean no sólo la vida sino ¡también la pipa! Es necesario comprimir de vez en cuando el tabaco que se levanta por efecto del calor, pero sin ejercer una presión demasiado fuerte, que dificultaría el tiro y provocaría condensaciones de humedad.

Si se controla la aireación y se aspira lentamente el humo llega mas fresco a la boca. Cuando el tabaco se consume con regularidad, quiere decir que la pipa ha sido cargada de forma correcta y se ha fumado bien, si, por el contrario, queda una capa de tabaco ligeramente húmeda en el fondo de la cazoleta esto es señal de que no se ha fumado con arreglo a los consejos anteriormente expuestos. Estos residuos no deben volverse a encender bajo ningún concepto, por el contrario, es necesario eliminarlos de inmediato.

En la cazoleta de la pipa el tabaco se comporta como la leña, la turba o el carbón dentro de una estufa. En esta para encender el fuego se colocan en el fondo los materiales de más fácil combustión (teas, papel), y cuando el fuego ha prendido, ya se cierra el portillo de la estufa y se deja únicamente abierto el tiro. Después conforme aumenta el calor, se va cerrando a válvula del tiro, puesto que al fuego debe llegar sólo el aire estrictamente necesario. En la pipa, en lugar de la válvula del tiro contamos con la mayor o menor compresion del tabaco, si esta se regula de modo correcto al terminar la fumarada solamente quedarán en la cazoleta algunas brasas cubiertas de cenizas.

3.El encendedor y los fósforos

Los fósforos de madera han, sido durante años los mejores compañeros de la pipa. Efectivamente, los fumadores experimentados saben que es desaconsejable el uso de la cerilla, ya que una minúscula gota de cera que caiga sobre el tabaco es suficiente para echarlo a perder irremediablemente.

El advenimiento del encendedor ha cambiado en parte este estado de cosas, por o menos en lo que respecta al encendedor de gas, ya que la experiencia ha desaconsejado la utilización del encendedor «de gasolina» por las perniciosas consecuencias que tanto sobre la salud como sobre el aroma del tabaco tienen las emanaciones del gas despedido por la gasolina, sobre todo cuando son necesarios varios encendidos.

Por el contrario, carece de sentido todo retraimiento o rechazo hacia los mecheros de gas, cuyas cualidades de comodidad y economía les han dado un gran ascendiente sobre los fumadores en estos últimós tiempos.

Desde hace algún tiempo circulan por el comercio algunos modelos los que expulsan la llama en sentido horizontal: han sido estudiados a propósito para ser utilizados en el encendido de la pipa.




4.Por qué puede arder una pipa

Las causas y los culpables

Puede suceder que la cazoleta de la pípa comience a ennegrecerse de forma preocupante en algún punto de su pared exterior, hasta que la carbonización llegue a corroer la madera e inutilizar la pipa. En esos casos puede decirse que La pipa «se quema». Las causas de ello pueden atribuirse en un 99 por ciento a descuido, por no decir verdadera culpa del fumador. Hay quien sostiene que la madera puede tener alguna cavidad o porosidad, invisible exteriormente, que ceda al contacto con el fuego y provoque la combustión de la pipa. Otros sostienen que incluso una minuscula piedrecilla, introducida en el seno de la cepa en formación y que haya pasado inadvertida en el proceso de elaboración, puede producir la disminución del grosor efectivo de la pared: también en este caso, al contacto con el fuego, la pipa se quema.

Evitar situaciones de este tipo es por lo tanto prácticamente imposible, sin embargo, deben excluirse de las pipas de buena marca. Los argumentos difieren cuando nos enfrentamos con un mal comportamiento del fumador, incluso si éste se muestra reacio a admitir que la culpa de la carbonización de la pipa es suya.

Efectivamente, existen algunos fumadores que «tiran» con una fuerza tan superior a lo normal, que no le da tiempo a la pipa a formar la capa protectora y se quema después de algunas fumaradas. No en balde a esta clase de fumadores se les conoce como los «quemadores de profesion».

Existen también fumadores que tienen la manía de usar para la limpieza interna de la pipa instrumentos cortantes y puntiagudos, que terminan por debilitar el fondo de la pipa y, al no permitir la formación del llamado «culotage», la madera queda expuesta a la acción del fuego.

Otra costumbre reprochable es la de poner a remojo la cazoleta durante una noche en un licor fuerte (aguardiente o whisky). En este caso, las fibras de la madera quedan tan debilitadas que son presa fácil del fuego.

Una vez examinadas las causas más frecuentes de carbonización de una pipa, veamos ahora los posibles remedios.

Antes de nada conviene recordar que las primeras fumaradas deben ser muy delicadas, de forma que se favorezca la rápida formación de una capa uniforme de carbón sobre las paredes de la cazoleta. Un recurso para que esta capa se forme rápidamente consiste en extender una ligerísima capa de miel por el interior de La cazoleta y dejarla secar durante unas horas. Después se carga a medias, se fuma lentamente sin consumir todo el tabaco, se vacía la pipa de los residuos de tabaco y se la deja descansar durante todo un día. Para no quemar la pipa existe un útil método sugerido por uno de los más conocidos y acreditados fabricantes italianos, el cual, en una carta abierta a los fumadores aparecida en una revista especializada, les aconseja: Una vez encendida la pipa cogerla amorosamente entre las manos, palpándola en todas sus partes, si después de un razonable periodo de encendido la pipa se calienta señaladamente en algún punto y la piel de las manos advierte claramente esta sensación de calor excesivo reducir al máximo el tiro, si el fenómeno persiste, apagar y vaciar la pipa. Después de dejarla descansar un par de días volver a fumar, teniendo siempre cuidado de controlar el calor. Una vez transcurrida una semana de estas precavidas fumaradas, el fenómeno de recalentamiento se atenuará progresivamente hasta desaparecer por completo.Se trata en la práctica del toque amoroso que el automovilista prudente da sobre el capó de su aúto después de una sufrida prestación: una buena aireación y un poco de reposo y todo queda como antes.

Fin de los Consejos

© Smoke Imporaciones C.B